lunes, 19 de mayo de 2014

América Latina y los desafíos actuales del desarrollo


Ni la Reforma del Estado ni la de sus Administraciones Publicas se justifican por sí mismas, sino porque sean necesarias para garantizar el desarrollo de los pueblos latinoamericanos. Esta obviedad trae un corolario poco practicado: la obligación de fundamentar cada reforma que se proponga o emprenda en términos de su impacto razonable en el desarrollo. Cosa difícil de hacer sin una teoría del desarrollo.
El desarrollo es un imperativo irrenunciable para todos los pueblos latinoamericanos. No sólo por las evidentes falencias económicas, sociales y políticas observables (que, por mínima decencia, deberían comprometernos a todos en su superación), sino porque, como han razonado Bresser y Nakano (1996), en países de débil institucionalidad (producida por la ausencia o insuficiencia del "contrato social") un pacto político orientado al desarrollo es el mejor sustituto para procurar la gobernabilidad.
Pero aquí no deberían valer equívocos: querer desarrollarse es querer cerrar la brecha del desarrollo, es decir, querer situarnos -en un tiempo histórico razonable- al nivel de los países desarrollados. Ni más ni menos. En América Latina necesitamos reforzar nuestra voluntad y compromiso por el desarrollo. El inmenso potencial de la región contrasta con la confianza insuficiente de sus ciudadanos y dirigentes en la acción colectiva (1).
Las grandes utopías, genuinamente latinoamericanas, del pasado reciente no han resultado En nuestro tiempo ya no caben los dogmatismos ni los determinismos históricos. Pero como el futuro está abierto, necesitamos utopías que orienten su construcción, es decir, el ejercicio de nuestra responsabilidad moral.
Una utopía latinoamericana para nuestro tiempo, capaz de convocar y movilizar el consenso de (y delimitar el terreno de la confrontación entre) un amplio espectro de fuerzas de centro-izquierda y de centro-derecha renovados, incluiría seguramente las grandes transformaciones siguientes:
1) Superar definitivamente el populismo político mediante la consolidación y avance de la democracia y el estado de derecho. Esta sencilla afirmación implica toda una larga agenda de reformas políticas, que habrá que adaptar a las condiciones particulares de cada país. Entre ellas: mejorar los sistemas electorales y de partidos políticos; incrementar la información y la transparencia y facilitar la emergencia y la participación política como actores de todos los grupos de interés e ideológicos, con especial consideración de las comunidades indígenas y las mujeres; continuar y racionalizar el proceso de descentralización político-administrativa; erradicar el clientelismo y la patrimonialización política de los aparatos administrativos; garantizar la efectiva división de poderes y la sumisión de todos ellos y de los ciudadanos al imperio de la ley; en particular, erradicar la arbitrariedad, reducir la discrecionalidad y someter a responsabilidad judicial el ejercicio de los poderes públicos...
2) Superar el sistema económico mercantilista latinoamericano tradicional mediante su transformación en auténticas economías de mercado abiertas y competitivas, únicas hoy capaces de garantizar el crecimiento económico, condición insuficiente pero necesaria del desarrollo. Esto implica una larga lista de transformaciones institucionales, que van más allá del ajuste estructural, la estabilidad macroeconómica, la apertura comercial y la práctica de algunas privatizaciones y desregulaciones. En particular, es necesario proceder a asignaciones más eficientes y a definiciones y garantías más seguras de los derechos de propiedad (2). Lo que implica a su vez dos políticas aparentemente contradictorias: por un lado, desregular y, por otro, crear cuando proceda marcos reguladores más eficientes. Pero para que los compromisos reguladores sean creíbles es necesario eliminar el riesgo de alteración arbitraria de los marcos reguladores a través de un régimen de legalidad administrativa y de responsabilidad administrado por jueces y tribunales creíbles...
3) Salvaguardar la cohesión y avanzar en la equidad social mediante políticas y programas de lucha contra la marginación y la pobreza, de garantía de servicios sociales básicos como el abastecimiento de agua, la salud, la educación y la previsión social. Para todo ello hay que ir replanteando la vieja institucionalidad de las burocracias centralizadas, que han sido incapaces de garantizar la universalidad de los servicios; y hay que hacerlo mediante la transferencia de recursos y responsabilidades a las administraciones descentralizadas, al sector privado y a las organizaciones de la sociedad civil, según los casos. La capacidad para diseñar los marcos reguladores y para construir y gerenciar redes interorganizacionales será quizás la competencia más relevante de los gerentes sociales exitosos.
Las tres grandes transformaciones planteadas forman sistema. Exigen una visión integral, expresiva de la interdependencia entre todas ellas. Dicha integralidad puede quedar plasmada en el ejemplo siguiente: sin transparencia y responsabilidad en el financiamiento y sin democracia interna en los partidos políticos será prácticamente imposible evitar la clientelización del empleo público y la propensión político-empresarial a burlar las reglas de la competencia de mercado; sin servicio civil meritocrático e imparcial será imposible garantizar a los empresarios la sostenibilidad por el poder ejecutivo de los compromisos legislativos (3); sin transparencia, participación y responsabilidad suficientes será muy difícil evitar que los programas sociales sigan beneficiando a los que ya tienen voz en el proceso político y perpetuando con ello la dualización social; sin estabilidad macroeconómica, sin un sistema financiero fiable y sin la mínima seguridad para los derechos de propiedad, se desincentiva la capacidad de emprender o se la entierra en el sector informal. De este modo se impide no sólo el nacimiento de unas clases medias productivas y dinámicas sino también la expansión del empleo y de la base fiscal que podría permitir mejorar la recaudación con fines sociales...
La matriz integradora de las transformaciones requeridas por los retos del desarrollo de nuestro tiempo es la Reforma del Estado. Michel Camdessus ha señalado que la Reforma del Estado marcará la diferencia entre el simple crecimiento y el verdadero desarrollo (4). Para comprender la profundidad de esta afirmación necesitamos partir de un concepto de Estado que supere su simple dimensión organizativa: necesitamos ver al Estado como la matriz institucional necesariamente integradora de las dimensiones política, económica y social del desarrollo. Como señalan otros, necesitamos ver al Estado como el recurso fundamental de la gobernabilidad de las sociedades.

domingo, 18 de mayo de 2014

EL USO DE PAGINAS WEB EN INSTITUCIONES PUBLICAS EUROPEAS

La Internet es el ágora digital donde todos pueden participar. Las instituciones europeas pueden utilizar las redes sociales como herramientas de diálogo con los ciudadanos para lograr su implicación y compromiso con el proceso de construcción europea. Esta investigación se centra en el análisis de los espacios en la Internet de las principales entidades de la UE para comprobar si están utilizando las nuevas potencialidades tecnológicas para contactarse directamente con la ciudadanía o todavía mantienen una especial atención hacia los medios de comunicación como intermediarios para hacer llegar sus mensajes a la opinión pública.

El proceso de globalización, Internet, la web 2.0 y las redes sociales son elementos que han producido numerosas transformaciones en las relaciones de los organismos con los ciudadanos. La comunicación institucional debe superar un modelo de comunicación unidireccional y lineal, para dar lugar a procesos de Relaciones Públicas basados en la retroalimentación, en la que los individuos tengan cada vez un mayor protagonismo. Para lograrlo, hay que crear contenidos de calidad y diferenciarse del resto. Ya no es suficiente con tener presencia en Internet: es preciso participar en la vida de la red. Los organismos del siglo XXI deben estar conectados, deben ser organismos en la red.

Para consolidar este tipo de comunicación relacional es básico una apuesta decidida por el “gobierno abierto”, que podemos definir como el conjunto de prácticas por las que los gobiernos democráticos se relacionan con los ciudadanos, aplicando los principios de conversación permanente (feedback: escuchar y responder) para conocer sus opiniones y reaccionar ante las mismas, mejorándose así la prestación de servicios y la gestión del bien público. La transparencia es una necesidad, una obligación, no una alternativa. Para alcanzar este objetivo es preciso una interacción entre gobernantes y gobernados. En ese contexto, las Relaciones Públicas (a través de las redes sociales) pueden ser esa herramienta que permita esa comunicación bidireccional.

El proceso de construcción europea requiere el compromiso activo de todos los ciudadanos, pero especialmente de las generaciones que van a dirigir el futuro. Los jóvenes han dado muestra de un notable desinterés hacia las instituciones europeas que es preciso corregir, si se pretende una Unión Europea cohesionada económica, política y socialmente. Dado que estamos ante una “generación digital”, habituada a utilizar todo tipo de tecnología y a un tipo de relación en la que las conversaciones se establecen en un plano de igualdad, las instituciones europeas deben adaptarse a este lenguaje y utilizar los instrumentos pertinentes.

Los espacios en la Internet de los principales organismos y partidos políticos de la UE utilizan gran parte de las herramientas que pone a su disposición la Web 2.0. Sin embargo ,todavía están prioritariamente orientadas a satisfacer las necesidades de información de los medios de comunicación, que son concebidos como el intermediario natural para hacer llegar los mensajes a la opinión pública. Así, el 95% dispone de un espacio específico para periodistas y todas ofrecen notas de prensa, imágenes o vídeos para descargar. Sin embargo, ha llegado el momento de dar un paso más e iniciar una conversación directa con la ciudadanía de los distintos países.

Las redes sociales permiten una plasmación efectiva del modelo “simétrico bidireccional” de las Relaciones Públicas, ya que se han convertido en un escenario donde se puede lograr una comunicación fluida y una relación directa (face to face) entre los organismos comunitarios y los nuevos ciudadanos europeos. Son un espacio idóneo de conversación y debate que puede contribuir al proceso de identidad europea. Para ello, las instituciones de la UE deben escuchar, tener empatía, contestar, crear contenidos interesantes, valorar las aportaciones de los individuos, ser coherentes, adaptarse a los cambios y, sobre todo, hablar “horizontalmente”. Lo que los jóvenes y los ciudadanos exigen es más transparencia, más honestidad, participación, proximidad y autenticidad.

Twitter es la red social más utilizada por las instituciones europeas, puesto que el 60% de estas entidades disponen de un perfil en esta red de microblogging. A continuación, aparecen YouTube (55%), Facebook (50%) y Flickr (30%). Lo importante no es lograr tener followers o “seguidores”, sino escuchar y conversar con los ciudadanos. Cuando una institución decide utilizar una de estas herramientas y crearse un perfil en las distintas redes sociales existentes, debe ser consciente de las obligaciones que tiene con la ciudadanía a través de la misma y que con ello adquiere una serie de compromisos que no debe traicionar.

El uso de las redes sociales genera confianza. Las instituciones europeas deben aprender a usarlas, ya que todavía no se atreven a utilizarlas para establecer un diálogo fluido con los ciudadanos. Tienen que tejer redes y cuidar de ellas. Las redes sociales permiten una transformación revolucionaria del espacio político tradicional, antes ordenado y jerarquizado. Los políticos tienen miedo porque no controlan el medio, pero el control ya ha dejado de ser relevante: lo importante es la conversación. La revolución ya está entre nosotros, pero las instituciones europeas apenas han empezado a darse cuenta.


El nuevo modelo de sociedad brinda protagonismo al individuo. El ciudadano debe ser el centro de la nueva sociedad hiperconectada. Las redes sociales son una posibilidad de cercanía, de proximidad, de contacto directo. Suponen una gran oportunidad en el proceso de construcción de la ciudadanía europea, que será una ciudadanía más participativa (activa), más conectada y en constante conversación. Las instituciones europeas deben participar de una forma más decidida en las redes sociales y dialogar “de igual a igual” con este nuevo ciudadano crítico, capaz de pensar, de decidir y de asumir responsabilidades para la construcción conjunta de la Unión Europea.

lunes, 12 de mayo de 2014

Bienestar Social en América Latina

     El bienestar social en Latinoamérica ha sido en los últimos años tema de gran interés, no hay que negar que los países latinos han abordado en sus políticas el tema de la inclusión social, la pregunta en cuestión sería la siguiente, se han aplicado esas políticas eficientemente? ha habido un incremento en la igualdad social? han bajado los niveles de pobreza y desempleo en Sudamérica?. Dar respuestas a estas preguntas sería una tarea complicada ya que la información estadística que arrojan muchos de estos países son poco confiables o carecen de veracidad porque son manejadas por el Estado, tal es el caso de Bolivia, Argentina, Venezuela, Ecuador entre otros. Sin embargo modelos económicos como el de Brasil han dado frutos y son ejemplo para el resto del continente.

En un comunicado arrojado por la UE (Unión Europea) en Bruselas, 24 de marzo de 2014, podemos ver en resumen que:

   Actualmente, América Latina se halla en un período de crecimiento económico y de aumento del gasto público, y se ha observado una mejora significativa en el mercado de trabajo, la lucha contra la pobreza y el acceso a la educación. Desde 2002, 60 millones de personas (de una población total de 580 millones) han salido de la pobreza, y se ha dado al continente una oportunidad histórica para erradicarla para siempre, en particular la extrema pobreza. Asimismo, América Latina es la única región del mundo donde, en la práctica, la inclusión social ha mejorado a lo largo de la última década.
      A pesar de ello, ha habido menos progresos en materia de equidad y bienestar social, y América Latina sigue siendo el continente más desigual del mundo en términos de distribución de la renta. Aún existen grandes disparidades entre los distintos países. En Nicaragua, por ejemplo, que es el país más pobre de Centroamérica, el 46 % de la población vive con menos de 2 USD al día, mientras que, en Costa Rica y Panamá, el porcentaje de personas que viven en la pobreza es del 24 % y el 29 %, respectivamente.

    Entre 2007 y 2013, la Unión Europea proporcionó 556 millones de euros para la programación regional en América Latina. Esta cantidad se gastó, entre otros, en el ámbito de la cohesión social, la gestión del agua, el desarrollo del sector privado, la enseñanza superior y la sociedad de la información.

Joan Clos pone a Brasil como ejemplo de bienestar social en Latinoamérica

El autor de este artículo Albert Traver nos trae lo siguiente:
Medellín (Colombia), 8 abr.- El director ejecutivo de ONU-Hábitat, Joan Clos, abogó por la generación de sistemas de solidaridad en América Latina que eclosionen en un "modelo de bienestar social" propio y del que, afirmó, Brasil ya es un ejemplo.
En una entrevista con Efe, el responsable y director del VII Foro Urbano Mundial que se celebra en Medellín reclamó desde esta ciudad colombiana que ese pacto social incluya "pensiones a los mayores", subsidios "a los desempleados", "educación de calidad y gratuita" universal, así como "sistemas de sanidad generalizados".
El que fuera alcalde de Barcelona entre 1997 y 2006 destacó que el camino para lograr ese modelo fue trazado por las políticas que impuso en Brasil el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y que desembocaron en una reducción de la desigualdad y un nivel aceptable de bienestar social.
La ausencia de bienestar es uno de los "temas más preocupantes" en el continente, argumentó Clos con motivo del Foro Urbano Mundial, que en esta ocasión está enfocado a estudiar propuestas para vencer la creciente desigualdad en las ciudades y encontrar soluciones al problema de la urbanización masiva sin planificación.
"Las funciones que el Estado ha tomado como suyas en Europa en el siglo XX, incluyendo la vivienda asequible, son algunos de los grandes retos y compromisos que tiene América Latina en su proceso de urbanización", agregó.
Por eso, el director ejecutivo de ONU-Hábitat reivindicó la implicación de los Gobiernos nacionales en el desarrollo de las urbes, que en este continente de 600 millones de habitantes ya aglutinan a más del 80 % de su población.
"El problema urbano no lo pueden resolver los alcaldes solos", insistió el funcionario.
Para Clos, América Latina debe seguir la senda de Europa en su "primera conquista de un cierto nivel de estado del bienestar", pero también puede aprender de sus "excesos y crisis" para evitarlos.
Medellín, la segunda ciudad de Colombia con cerca de 2,5 millones de habitantes, fue elegida sede del VII Foro Urbano Mundial en reconocimiento a su "coraje para luchar contra fuerzas como el narcotráfico, el conflicto armado y la desigualdad, que no paran", reconoció Clos.
En ese sentido destacó las virtudes de Medellín, una ciudad que décadas atrás era la más peligrosa del mundo, pero también resaltó que hoy día "sus problemas son muchísimos y muy graves".
La desigualdad no es solo un problema de Medellín, se trata de un fenómeno que aumenta en todo el planeta a causa de "la extensión de riquezas" generadas por la "globalización" y el "modelo de producción predominante", advirtió.
Según el exalcalde de Barcelona, cuando se "abandona el esfuerzo de planificación", un proceso en el que el sector público tiene toda la responsabilidad, "se deja que las ciudades crezcan espontáneamente con opciones de mercado", un caos urbano que "se ve en demasiados lugares del mundo".
"En el tejido urbano eso genera conflicto, tensión y problemas de convivencia", añadió, para manifestar que "la gente se da cuenta de estas situaciones y reacciona".
Según proyecciones de ONU-Hábitat, la urbanización en los próximos 30 o 40 años va a ser masiva y la población en las ciudades llegará a los 7.000 millones de habitantes, casi el doble que ahora, de los 9.500 que se calcula tendrá el planeta.
"Esto puede ser un gran compromiso o un gran desastre", vaticinó Clos, al hacer un llamado a no repetir los errores del último cuarto de siglo, cuando se ha producido un crecimiento urbano desmesurado y sin planificación, y evitar conflictos sociales.
Medellín acoge durante toda la semana el VII Foro Urbano Mundial, que reúne en esta ciudad colombiana a alcaldes de grandes urbes como Santiago de Chile, Johannesburgo, Sao Paulo y Barcelona, además de expertos como el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.