La
Internet es el ágora digital donde todos pueden participar. Las instituciones europeas
pueden utilizar las redes sociales como herramientas de diálogo con los
ciudadanos para lograr su implicación y compromiso con el proceso de
construcción europea. Esta investigación se centra en el análisis de los
espacios en la Internet de las principales entidades de la UE para comprobar si
están utilizando las nuevas potencialidades tecnológicas para contactarse
directamente con la ciudadanía o todavía mantienen una especial atención hacia
los medios de comunicación como intermediarios para hacer llegar sus mensajes a
la opinión pública.
El
proceso de globalización, Internet, la web 2.0 y las redes sociales son
elementos que han producido numerosas transformaciones en las relaciones de los
organismos con los ciudadanos. La comunicación institucional debe superar un
modelo de comunicación unidireccional y lineal, para dar lugar a procesos de Relaciones
Públicas basados en la retroalimentación, en la que los individuos tengan cada vez
un mayor protagonismo. Para lograrlo, hay que crear contenidos de calidad y
diferenciarse del resto. Ya no es suficiente con tener presencia en Internet:
es preciso participar en la vida de la red. Los organismos del siglo XXI deben
estar conectados, deben ser organismos en la red.
Para
consolidar este tipo de comunicación relacional es básico una apuesta decidida
por el “gobierno abierto”, que podemos definir como el conjunto de prácticas
por las que los gobiernos democráticos se relacionan con los ciudadanos,
aplicando los principios de conversación permanente (feedback: escuchar y
responder) para conocer sus opiniones y reaccionar ante las mismas, mejorándose
así la prestación de servicios y la gestión del bien público. La transparencia
es una necesidad, una obligación, no una alternativa. Para alcanzar este
objetivo es preciso una interacción entre gobernantes y gobernados. En ese contexto,
las Relaciones Públicas (a través de las redes sociales) pueden ser esa
herramienta que permita esa comunicación bidireccional.
El
proceso de construcción europea requiere el compromiso activo de todos los
ciudadanos, pero especialmente de las generaciones que van a dirigir el futuro.
Los jóvenes han dado muestra de un notable desinterés hacia las instituciones
europeas que es preciso corregir, si se pretende una Unión Europea cohesionada
económica, política y socialmente. Dado que estamos ante una “generación
digital”, habituada a utilizar todo tipo de tecnología y a un tipo de relación
en la que las conversaciones se establecen en un plano de igualdad, las
instituciones europeas deben adaptarse a este lenguaje y utilizar los
instrumentos pertinentes.
Los
espacios en la Internet de los principales organismos y partidos políticos de
la UE utilizan gran parte de las herramientas que pone a su disposición la Web
2.0. Sin embargo ,todavía están prioritariamente orientadas a satisfacer las
necesidades de información de los medios de comunicación, que son concebidos
como el intermediario natural para hacer llegar los mensajes a la opinión
pública. Así, el 95% dispone de un espacio específico para periodistas y todas
ofrecen notas de prensa, imágenes o vídeos para descargar. Sin embargo, ha
llegado el momento de dar un paso más e iniciar una conversación directa con la
ciudadanía de los distintos países.
Las
redes sociales permiten una plasmación efectiva del modelo “simétrico
bidireccional” de las Relaciones Públicas, ya que se han convertido en un
escenario donde se puede lograr una comunicación fluida y una relación directa
(face to face) entre los organismos comunitarios y los nuevos ciudadanos
europeos. Son un espacio idóneo de conversación y debate que puede contribuir
al proceso de identidad europea. Para ello, las instituciones de la UE deben
escuchar, tener empatía, contestar, crear contenidos interesantes, valorar las aportaciones
de los individuos, ser coherentes, adaptarse a los cambios y, sobre todo,
hablar “horizontalmente”. Lo que los jóvenes y los ciudadanos exigen es más
transparencia, más honestidad, participación, proximidad y autenticidad.
Twitter
es la red social más utilizada por las instituciones europeas, puesto que el
60% de estas entidades disponen de un perfil en esta red de microblogging. A
continuación, aparecen YouTube (55%), Facebook (50%) y Flickr (30%). Lo
importante no es lograr tener followers o “seguidores”, sino escuchar y
conversar con los ciudadanos. Cuando una institución decide utilizar una de
estas herramientas y crearse un perfil en las distintas redes sociales existentes,
debe ser consciente de las obligaciones que tiene con la ciudadanía a través de
la misma y que con ello adquiere una serie de compromisos que no debe
traicionar.
El
uso de las redes sociales genera confianza. Las instituciones europeas deben
aprender a usarlas, ya que todavía no se atreven a utilizarlas para establecer
un diálogo fluido con los ciudadanos. Tienen que tejer redes y cuidar de ellas.
Las redes sociales permiten una transformación revolucionaria del espacio
político tradicional, antes ordenado y jerarquizado. Los políticos tienen miedo
porque no controlan el medio, pero el control ya ha dejado de ser relevante: lo
importante es la conversación. La revolución ya está entre nosotros, pero las
instituciones europeas apenas han empezado a darse cuenta.
El
nuevo modelo de sociedad brinda protagonismo al individuo. El ciudadano debe
ser el centro de la nueva sociedad hiperconectada. Las redes sociales son una
posibilidad de cercanía, de proximidad, de contacto directo. Suponen una gran
oportunidad en el proceso de construcción de la ciudadanía europea, que será una
ciudadanía más participativa (activa), más conectada y en constante
conversación. Las instituciones europeas deben participar de una forma más
decidida en las redes sociales y dialogar “de igual a igual” con este nuevo
ciudadano crítico, capaz de pensar, de decidir y de asumir responsabilidades para
la construcción conjunta de la Unión Europea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario