domingo, 18 de mayo de 2014

EL USO DE PAGINAS WEB EN INSTITUCIONES PUBLICAS EUROPEAS

La Internet es el ágora digital donde todos pueden participar. Las instituciones europeas pueden utilizar las redes sociales como herramientas de diálogo con los ciudadanos para lograr su implicación y compromiso con el proceso de construcción europea. Esta investigación se centra en el análisis de los espacios en la Internet de las principales entidades de la UE para comprobar si están utilizando las nuevas potencialidades tecnológicas para contactarse directamente con la ciudadanía o todavía mantienen una especial atención hacia los medios de comunicación como intermediarios para hacer llegar sus mensajes a la opinión pública.

El proceso de globalización, Internet, la web 2.0 y las redes sociales son elementos que han producido numerosas transformaciones en las relaciones de los organismos con los ciudadanos. La comunicación institucional debe superar un modelo de comunicación unidireccional y lineal, para dar lugar a procesos de Relaciones Públicas basados en la retroalimentación, en la que los individuos tengan cada vez un mayor protagonismo. Para lograrlo, hay que crear contenidos de calidad y diferenciarse del resto. Ya no es suficiente con tener presencia en Internet: es preciso participar en la vida de la red. Los organismos del siglo XXI deben estar conectados, deben ser organismos en la red.

Para consolidar este tipo de comunicación relacional es básico una apuesta decidida por el “gobierno abierto”, que podemos definir como el conjunto de prácticas por las que los gobiernos democráticos se relacionan con los ciudadanos, aplicando los principios de conversación permanente (feedback: escuchar y responder) para conocer sus opiniones y reaccionar ante las mismas, mejorándose así la prestación de servicios y la gestión del bien público. La transparencia es una necesidad, una obligación, no una alternativa. Para alcanzar este objetivo es preciso una interacción entre gobernantes y gobernados. En ese contexto, las Relaciones Públicas (a través de las redes sociales) pueden ser esa herramienta que permita esa comunicación bidireccional.

El proceso de construcción europea requiere el compromiso activo de todos los ciudadanos, pero especialmente de las generaciones que van a dirigir el futuro. Los jóvenes han dado muestra de un notable desinterés hacia las instituciones europeas que es preciso corregir, si se pretende una Unión Europea cohesionada económica, política y socialmente. Dado que estamos ante una “generación digital”, habituada a utilizar todo tipo de tecnología y a un tipo de relación en la que las conversaciones se establecen en un plano de igualdad, las instituciones europeas deben adaptarse a este lenguaje y utilizar los instrumentos pertinentes.

Los espacios en la Internet de los principales organismos y partidos políticos de la UE utilizan gran parte de las herramientas que pone a su disposición la Web 2.0. Sin embargo ,todavía están prioritariamente orientadas a satisfacer las necesidades de información de los medios de comunicación, que son concebidos como el intermediario natural para hacer llegar los mensajes a la opinión pública. Así, el 95% dispone de un espacio específico para periodistas y todas ofrecen notas de prensa, imágenes o vídeos para descargar. Sin embargo, ha llegado el momento de dar un paso más e iniciar una conversación directa con la ciudadanía de los distintos países.

Las redes sociales permiten una plasmación efectiva del modelo “simétrico bidireccional” de las Relaciones Públicas, ya que se han convertido en un escenario donde se puede lograr una comunicación fluida y una relación directa (face to face) entre los organismos comunitarios y los nuevos ciudadanos europeos. Son un espacio idóneo de conversación y debate que puede contribuir al proceso de identidad europea. Para ello, las instituciones de la UE deben escuchar, tener empatía, contestar, crear contenidos interesantes, valorar las aportaciones de los individuos, ser coherentes, adaptarse a los cambios y, sobre todo, hablar “horizontalmente”. Lo que los jóvenes y los ciudadanos exigen es más transparencia, más honestidad, participación, proximidad y autenticidad.

Twitter es la red social más utilizada por las instituciones europeas, puesto que el 60% de estas entidades disponen de un perfil en esta red de microblogging. A continuación, aparecen YouTube (55%), Facebook (50%) y Flickr (30%). Lo importante no es lograr tener followers o “seguidores”, sino escuchar y conversar con los ciudadanos. Cuando una institución decide utilizar una de estas herramientas y crearse un perfil en las distintas redes sociales existentes, debe ser consciente de las obligaciones que tiene con la ciudadanía a través de la misma y que con ello adquiere una serie de compromisos que no debe traicionar.

El uso de las redes sociales genera confianza. Las instituciones europeas deben aprender a usarlas, ya que todavía no se atreven a utilizarlas para establecer un diálogo fluido con los ciudadanos. Tienen que tejer redes y cuidar de ellas. Las redes sociales permiten una transformación revolucionaria del espacio político tradicional, antes ordenado y jerarquizado. Los políticos tienen miedo porque no controlan el medio, pero el control ya ha dejado de ser relevante: lo importante es la conversación. La revolución ya está entre nosotros, pero las instituciones europeas apenas han empezado a darse cuenta.


El nuevo modelo de sociedad brinda protagonismo al individuo. El ciudadano debe ser el centro de la nueva sociedad hiperconectada. Las redes sociales son una posibilidad de cercanía, de proximidad, de contacto directo. Suponen una gran oportunidad en el proceso de construcción de la ciudadanía europea, que será una ciudadanía más participativa (activa), más conectada y en constante conversación. Las instituciones europeas deben participar de una forma más decidida en las redes sociales y dialogar “de igual a igual” con este nuevo ciudadano crítico, capaz de pensar, de decidir y de asumir responsabilidades para la construcción conjunta de la Unión Europea.

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